A principios de octubre, la empresa Sony presentó sus gafas de realidad virtual, las Playstation VR. Este tipo de casco, dispone de visión de 360 grados, combina gráficos fluidos para unas mejores prestaciones y un sonido envolvente que nos pone dentro del juego y proporciona un control total sobre nuestras acciones. También, los creadores, las definen como unas gafas que nos «adentran en extraordinarios nuevos mundos, nos convierten en el protagonista de un increíble universo de juegos y descubren una nueva forma de jugar».

El mundo de la realidad virtual no solo tiene actuación en el ámbito de los videojuegos; como hemos podido comprobar, la tecnología y los avances en este campo siempre tienen influencia en nuestra sociedad, y la educación no le debería dar la espalda. Obviamente, introducir tecnología porque sí no tiene sentido, y es trabajo de los profesionales de la educación dotar de utilidad  por un uso provechoso y una mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje con el objetivo de una consecucuón de los contenidos más sólida.
Se imaginan convertir cualquier contenido en una experiencia? Como por ejemplo, sumergirnos en una viaje dentro de las células, descubrir la historia y la exploración espacial in situ, aprender más sobre ecosistemas y, en general, hacer que los niños se vean más involucrados y entiendan mejor lo que el profesorado quiere transmitir. Supongo que compartimos que, se entiende mejor lo que se vive y se aprende lo que conecta con la emoción, es decir, si defendemos el aprendizaje vivencial no deberíamos tener dudas sobre la realidad virtual.