El pensamiento computacional, potenciado a través de la programación, nos enseña a resolver problemas y enfocar retos: es la habilidad de aprender a aprender. Este no consiste en aprender un lenguaje de programación, sino que se centra en conceptos básicos como la lógica, la relación causa-efecto, la construcción de estructuras como método de resolución de problemas, etc. Es por ello que esta disciplina, la de la programación, comienza a ser importante en algunos sistemas educativos del mundo, donde ya se enseña este lenguaje dentro de las escuelas con total normalidad y como materia obligatoria.

Si tenemos en cuenta que, cada vez más y de forma masiva, estamos compartiendo procesos con dispositivos como ordenadores, portátiles, tablets o smartphones, nos damos cuenta que muchas veces razonamos y pensamos a través de ellos y de su utilización. El computacional es un pensamiento complementario a otras formas de pensar y razonar, que permite ver el mundo desde el punto de vista de un dispositivo. Es útil para obtener una comprensión de lo que nos rodea y poder modelar las cosas desde una variedad de perspectivas, utilizando en cada momento el pensamiento que más convenga, sin renunciar al análisis desde otro. Finalmente, este es útil más allá de la informática. Nos da una idea de lo que puede ser y no puede ser calculado, y anima a los alumnos a investigar cómo elaborar modelos computacionales de problemas que nada tienen que ver con la informática.